En muchas actividades industriales, el control de la polución no es una opción, sino una necesidad operativa, ambiental y sanitaria. La generación de polvo en suspensión afecta la salud de las personas, reduce la visibilidad, acelera el desgaste de equipos y puede generar incumplimientos normativos.
Por eso, hoy existen sistemas específicos de control de polución diseñados para actuar directamente sobre las partículas en el aire, sin provocar encharcamientos ni desperdicio de agua.
¿Qué es la polución por partículas?
La polución por polvo se produce cuando materiales sólidos finos quedan suspendidos en el aire durante procesos como:
- trituración,
- carga y descarga de graneles,
- demolición,
- movimiento de materiales,
- transporte interno en canteras, minas o puertos.
Estas partículas pueden permanecer flotando durante largos períodos y desplazarse grandes distancias si no se controlan correctamente.
Sistemas más utilizados para el control de polución
Uno de los métodos más eficientes es la nebulización o atomización de agua. A diferencia del riego tradicional, estos sistemas generan microgotas que se adhieren a las partículas de polvo, aumentan su peso y las hacen precipitar rápidamente al suelo.
